Resultados de la primera KDD ajedrecera

Así dicho, como si de la jornada futbolera se tratara, suena más rimbombante. El caso es que nos juntamos ocho ajedradictos en el salón del Hotel Los Acebos, en Santianes del Terrón, y se nos fue la hora y casi el día. Comenzamos a las 17:10 a jugar y cuando quisimos darnos cuenta eran más de las 20:00 horas.

Rubén se sentó a la mesa con Cristina y se enfrascaron en lo que se llama una partida de ajedrez. Los demás pudimos jugar varias partidas en esas tres horas, pero ellos jugaron una única partida. Se tomaron su tiempo y creo que son los que más disfrutaron de la jornada ajedrecística.

En la mesa de al lado se sentaron Manolo e Isaac, que me tenía ganas, pero cual viejo boxeador que se las huele todas, conseguí zafarme del compromiso fintando para otro lado. Así que en la mesa de delante me senté con Eric, que ya me había vapuleado en el instituto. Este jovencito juega fuerte las aperturas y cede algo de terreno en el medio juego, cosa que aproveché para levantarme de la mesa con un honroso 2-2 si la memoria no me traiciona.

Al otro lado se liaron a cambiar piezas Jose y Koldo. Jose, que está haciendo sus primeras armas en el ajedrez occidental (ya lleva varias batallas de xiangqi y muchas más al Stratego, el juego que más le alegra las pajarillas), se sentó luego conmigo, que soy pésimo instructor de ajedrez (creo que se me da infinitamente mejor explicar reglas que explicar tácticas de juegos), e intenté mostrarle las bases de los finales de dama y rey contra rey, de dos torres y rey contra rey, y algún final con peones.

Mientras esto ocurría en la mesa cuatro, Isaac jugó con Eric en la tres y Koldo con Manolo en la dos. Cristina y Rubén seguían en su partida táctica en la mesa uno.

Luego me tocó el turno de sentarme con Manolo y me metió un 4-0 a pesar de que intenté con ahínco demostrarle que algo sé de ajedrez. Pero creo que se quedó con dudas sobre mi supuesto talento. Aunque me parece recordar que en una partida le puse en algún aprieto… pero ya no sé si es mi memoria o mi imaginación. Más de cuatro partidas seguidas de ajedrez y mi cerebro comienza a licuarse.

Tenía pensado tentarles a jugar al ajedrez por parejas que me enseñara Tiberio, nuestro máster de rol favorito. Para otra vez será.

Por fin Cristina y Rubén se levantaron y todos miramos sorprendidos: ¡la partida había finalizado! Por lo que pude ver desde mi sitio, y a juzgar por la cantidad de piezas que tenían uno y otro bando, la partida no llegó a lo que técnicamente se conoce como final y concluyó en el medio juego. Lástima que no la registraran.

Empezamos a desfilar pero aún nos dio tiempo a tertuliar y quedar para mañana domingo hacer una escapada al Club de Ajedrez Al Paso, de Infiesto, a devolverles el material que tan gentilmente nos cedieron. Veremos al campeón Aitor Alonso en acción impartiendo clase a sus discípulos y nos encontraremos con el presidente del club, Pablo Cantora.

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